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Síndrome del edificio enfermo y aire acondicionado: dolor de cabeza, sequedad y cansancio en oficinas

Síndrome del edificio enfermo en oficinas con aire acondicionado: qué relacionan seis trabajos con dolor de cabeza, cansancio y garganta seca, qué no probaron y qué puede anotar usted.

El síndrome del edificio enfermo es el nombre de un conjunto de síntomas que las personas notifican en ciertos edificios, casi siempre oficinas: dolor de cabeza, cansancio, sequedad e irritación de ojos y garganta. Si a media tarde piensa que el aire acondicionado enferma, esta es la investigación que más se acerca a su pregunta. Aquí se usan seis fuentes: cuatro trabajos sobre el tipo de ventilación y la salud, y dos revisiones sobre temperatura y humedad en interiores.

Es un material informativo, no una consulta médica. Si los síntomas vuelven una y otra vez, la pregunta es para un médico, no para el termostato.

Una salvedad previa. Los nombres populares de este malestar no aparecen en estos trabajos. Los investigadores midieron síntomas en personas que trabajaban en edificios con distinta ventilación, y eso es lo que presenta este artículo.

Síntomas del síndrome del edificio enfermo: aire acondicionado y dolor de cabeza

La fuente más antigua es un reanálisis de 1990 de seis estudios, cinco del Reino Unido y uno de Dinamarca, con datos no publicados cedidos por los propios autores. En comparación con los edificios de ventilación natural, los climatizados con aire acondicionado se asociaron de forma constante con mayor prevalencia de tres grupos de síntomas. Dolor de cabeza relacionado con el trabajo: razón de momios de 1,3 a 3,1. Letargo: de 1,4 a 5,1. Síntomas de las mucosas y de las vías respiratorias altas: de 1,3 a 4,8. La humidificación no fue una condición necesaria para ese patrón. La ventilación mecánica sin aire acondicionado no se asoció con más síntomas (Mendell y Smith, 1990).

Una razón de momios superior a 1 significa que el síntoma se notificó con más frecuencia en un tipo de edificio que en el otro. Por sí sola no explica el motivo.

Piel seca y vías respiratorias: los edificios de California

El California Healthy Building Study examinó 12 edificios de oficinas públicos del norte de California en el verano de 1990: tres con ventilación natural, tres con ventilación mecánica sin aire acondicionado y seis con aire acondicionado. Los edificios se eligieron sin tener en cuenta las quejas, y 880 empleados respondieron cuestionarios. La mayoría de los síntomas se notificó con más frecuencia tanto con ventilación mecánica como con aire acondicionado que con ventilación natural.

Las razones de momios más altas fueron para la piel seca o con picor: 6,0 en edificios con ventilación mecánica (intervalo de confianza de 1,6 a 22) y 6,0 en los climatizados (de 1,7 a 21). Les siguieron los síntomas de las vías respiratorias bajas en edificios con aire acondicionado: 4,0 (de 1,1 a 15). Los intervalos son amplios, así que el tamaño del efecto es incierto aunque la dirección sea clara. Los autores consideraron pequeño el sesgo debido a que los propios participantes informaban de sus síntomas (Mendell et al., 1996).

Qué concluyó una revisión posterior

Una revisión de Seppänen y Fisk de 2002 reunió esta literatura. En comparación con la ventilación natural, el aire acondicionado, con o sin humidificación, se asoció de forma constante con un aumento estadísticamente significativo de la prevalencia de uno o más síntomas del síndrome, de aproximadamente un 30 % a un 200 %. La relación con la simple ventilación mecánica fue menos coherente.

Los autores añaden dos puntos. Estas asociaciones aparecen mucho más a menudo de lo que daría el azar y es poco probable que las expliquen diversos factores de confusión personales, laborales o constructivos. Y como posible contribución señalan fallos de diseño, instalación, funcionamiento o mantenimiento de los sistemas de ventilación y aire acondicionado, incluidas las emisiones de contaminantes de los propios sistemas. Las demás causas siguen sin aclararse, y no hay datos suficientes sobre el papel de la humidificación y la recirculación (Seppänen y Fisk, 2002).

La investigación, por tanto, no dice que el aire frío sea el culpable. Dice que los edificios con aire acondicionado suelen traer más de estos síntomas y que el estado del sistema puede importar.

Bajas laborales y visitas al otorrino

Un estudio miró el uso de servicios de salud y no los síntomas. Siguió de forma prospectiva, a lo largo de 1999, a 920 mujeres trabajadoras de 49 a 65 años de la cohorte francesa SU.VI.MAX y comparó los lugares de trabajo con sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado con los de ventilación natural. Tras el ajuste, la razón de momios fue de 2,33 (de 1,35 a 4,04) para una visita al otorrinolaringólogo y de 1,70 (de 1,13 a 2,58) para una baja laboral (Preziosi et al., 2004).

El diseño limita lo que se puede leer: solo mujeres de 49 a 65 años, un año, un país. Además, el trabajo no dice qué enfermedades tuvieron las participantes. No demuestra que el aire acondicionado resfriara a nadie.

Temperatura del aire acondicionado en la oficina: lo que aportan las revisiones

Dos revisiones con Wolkoff como autor abordan el lado físico. La de 2021, con Azuma y Carrer, describe la curva dosis-respuesta de la temperatura como cóncava: la temperatura baja aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y la elevada, el de síntomas agudos inespecíficos como la sequedad ocular y los síntomas respiratorios. El rendimiento cognitivo y laboral es óptimo entre 22 y 24 °C en regiones de clima templado o frío. Es una referencia de rendimiento de una revisión, no un ajuste de termostato probado, y ninguno de estos trabajos comprobó qué temperatura es mejor para la salud (Wolkoff, Azuma y Carrer, 2021).

La misma revisión señala que el control personal de la ventilación influye en la satisfacción con el confort térmico y que la ventilación puede ser en sí misma una fuente de contaminantes, alérgenos y patógenos.

Aire seco en la oficina y garganta seca

La baja humedad en interiores reseca los ojos y las vías respiratorias, y la limpieza de moco de las vías respiratorias funciona peor. Según la revisión de 2021, la humidificación alivió la sequedad de ojos y vías respiratorias, los síntomas de cansancio y las quejas de «aire seco».

Una revisión de 2018 añade un detalle sobre la percepción. La irritación de ojos y vías respiratorias altas suele estar entre los dos primeros síntomas en las oficinas, junto con la sensación de «aire seco». Las personas no tienen un órgano sensorial para la humedad, de modo que el «aire seco» puede reflejar olor y polvo además del efecto resecante de la humedad baja (Wolkoff, 2018). Una garganta seca ante el escritorio no indica cuál de esas posibilidades es la suya.

¿Y el resfriado o el dolor de garganta?

Con frecuencia se pregunta si el aire acondicionado de la oficina provoca un resfriado. Ninguna de las seis fuentes lo probó. Los hallazgos respiratorios de arriba son síntomas de las mucosas y de las vías respiratorias. Si pasar frío puede llevar a un resfriado es otra cuestión, que aborda ¿el frío da un resfriado?. La nariz que gotea al salir de una oficina cálida al aire frío de la calle se explica en cambios bruscos de temperatura. El aire acondicionado nocturno tiene su propio artículo: temperatura del dormitorio para dormir.

Lo que aún no se sabe

  • Casi todos los datos son observacionales y antiguos: edificios de las décadas de 1980 y 1990. Una asociación no es una causa, y las oficinas actuales pueden diferir.
  • Ninguno de estos trabajos estudió el salto de temperatura entre la calle y la oficina.
  • Nadie, en estas fuentes, comprobó si el aire acondicionado provoca un resfriado.
  • Ningún trabajo probó qué temperatura ajustar, salvo la referencia de rendimiento de 22 a 24 °C de una revisión.
  • La cohorte francesa incluye solo mujeres de 49 a 65 años y no nombra las enfermedades detrás de las visitas y las bajas.
  • El papel de la humidificación y la recirculación sigue sin aclararse por falta de datos.

Qué puede comprobar en sus propios datos

MeteoHealth registra el tiempo exterior (presión, temperatura, humedad relativa, velocidad del viento e índice UV) junto a sus registros de síntomas y los datos de Apple Health, y busca correlaciones en su propio historial. La lista fija tiene nueve síntomas: dolor de cabeza, fatiga, somnolencia, mareo, ansiedad, irritabilidad, náuseas, dolor articular e insomnio. La tos, el dolor de garganta y la fiebre no figuran.

La aplicación no mide el aire de interior y no sabe dónde estuvo usted durante el día. No diagnostica. De ahí un límite claro: si los días con dolor de cabeza no coinciden con el tiempo exterior, la aplicación no mostrará una causa en la oficina. Eso solo se puede notar por cuenta propia, por ejemplo anotando qué días se trabajó en la oficina.

Fuentes [1..6]
  1. Consistent pattern of elevated symptoms in air-conditioned office buildings: a reanalysis of epidemiologic studies — Mendell & Smith, American Journal of Public Health, 1990.
  2. Elevated symptom prevalence associated with ventilation type in office buildings — Mendell et al., Epidemiology, 1996.
  3. Association of ventilation system type with SBS symptoms in office workers — Seppänen & Fisk, Indoor Air, 2002.
  4. Workplace air-conditioning and health services attendance among French middle-aged women: a prospective cohort study — Preziosi et al., International Journal of Epidemiology, 2004.
  5. Indoor air humidity, air quality, and health – An overview — Wolkoff, International Journal of Hygiene and Environmental Health, 2018.
  6. Health, work performance, and risk of infection in office-like environments: The role of indoor temperature, air humidity, and ventilation — Wolkoff, Azuma & Carrer, International Journal of Hygiene and Environmental Health, 2021.